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The Black Keys lanzan "No Rain, No Flowers", su decimotercer álbum de estudio.

The Black Keys lanzan "No Rain, No Flowers"



Artista:
The Black Keys 
Álbum: No Rain, No Flowers 
Año: 2025
Sello: Easy Eye Sound/ Warner Music
Valoración: 7/10


A primeros de este caluroso agosto, el día cuatro para ser exactos, salía al mercado el decimotercer álbum de estudio del dúo formado por Dan Auerbach y Patrick Carney, y tras unas semanas de ardua escucha, procedo a dar mi opinión sobre dicho LP.

Al no haberme lanzado rápidamente a valorar el flamante recién salido plástico, me ha dado tiempo a leer alguna crítica que otra sobre el disco, y la verdad es que las hay de todos los tipos, pero si hay algo en lo que podemos coincidir todas y todos es en que no es su mejor disco, y desde mi punto de vista, aunque puede quedarse cerca, tampoco es mejor que su anterior trabajo, mi adorado Ohio Prayers, donde creo que alcanzaron el "culm laude" en la creación de atmósferas, siempre sin dejar de lado la música de raíz con aroma a café y algodón.




Antes de ir a las canciones en sí quiero hacer hincapié en el sonido de dicho trozo de acetato, marca de la casa "easy eye sound", sello y estudio regentados por Auerbach en Nashville, donde dicho estudio es un auténtico paraíso de los cacharros viejos llenos de tubos de vacío, reverberaciones de muelles, maderas ilegales a día de hoy y botones con óxido que crujen cuando deben. Aunque para la composición se han rodeado de grandes genios de ello como son Rick Nowels, Daniel Tashian o Leon Michels, la producción ha corrido a cargo del dúo de Akron, dejándose ver en los detalles de guitarra marca de la casa, riffs ocultos y detalles perdidos que solo eres capaz de percibir prestando atención. 



El disco lo abre la homónima No Rain, No Flowers, que además fue la primera carta de presentación que nos mostraron, donde dejaban claro que iban a seguir experimentando con sus actuales inquietudes musicales, pero sin dejar de lado las melodías pegadizas en los estribillos que los lanzaron al estrellato hace ya tres lustros. Le siguen The Night Before y Babygirl, continuando con ese aroma disco de la apertura del disco. Down to Nothing rompe ese rollo disco para recordarnos que los que en su día fueron artífices de volver a poner el blues en sintonía con la juventud, también hacen baladas con toque latino sin dejar de lado esa música de raíz que tanto nos gusta, para mi, una delicia de canción con un solo de guitarra mas épico que bueno, pero con un gusto y una clase dignas de resaltar. On Repeat y Make You Mine son el pasaje del álbum que más me recuerda a su predecesor, donde las voces delicadas están muy presentes y un potente muro de sonido las acompaña.




Al pasar a la segunda cara del disco nos encontramos con Man on a Mission, probablemente destaque por ser la más potente del disco en cuanto a distorsión y riff se refiere, destacando el momento en torno al minuto dos donde bajan el tempo y rompen las guitarras al mas puro estilo Black Sabath, interpretando un riff que ha sido comparado con diferentes canciones clásicas, pero yo me voy a quedar con la comparación que hizo mi colega Poveda, quien regenta la mejor tienda de discos en muchos kilómetros a la redonda de este cruce de caminos donde me hayo, Disquería (Albacete), y es que el comparaba ese riff con el de Wild Child de los portentosos The Doors, y yo se lo compro. A ésta le sigue un bloque de tres canciones que, sin tener nada especial, están donde deben estar, Kiss It, All My Life y A Little Too High, resultonas, divertidas, agradables, buenas canciones al fin y al cabo. El cierre del trabajo se lo han dejado a la canción mas bluesera del disco, y esa no es otra que la coreable Neon Moon, que por supuesto no es un blues puro y duro, pero si hace las veces de el con su melancolía y me parece un cierre perfecto para este trabajo que, sin ser el mejor de la banda y tras varias semanas de escucha ininterrumpida, ha cubierto mis expectativas. Mientras The Black Keys sigan sacando material, podemos estar tranquilos.





Texto: Tordo Pinchadiscos


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