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THE BLACK KEYS y ROBERT FINLEY en Madrid. 13 de septiembre de 2026

 El pasado domingo 13 de septiembre fuimos a ver el concierto que The Black Keys ofrecían en el antiguo Palacio de los Deportes de la Comunidad de Madrid. No quiero aburrirme a mí mismo contando paso a paso el concierto, simplemente me apetece regurgitar mis sensaciones para volver a saborearlas. 




Fuimos con tiempo, sentados en grada y bien centrados con el escenario, quería disfrutar del evento de una forma tranquila, sin distracciones pues iba a ver a mi banda favorita y a uno de los artistas que mas me ha volado la cabeza en los últimos años, el que abría el concierto era él, era Robert Finley. El bueno de Finley nos dió poco mas de media hora de soul, blues y rythm & blues de una calidad suprema, con una banda súper sólida y solvente a la que en un momento dado se unió Barrie Cadogan (Little Barrie) con sus guitarras eclécticas para hacernos disfrutar más si cabe. Hicieron un breve repaso general por su flamante carrera y el viejo disfrutó sobre las tablas como un auténtico chiquillo, disfrute que contagió al respetable desde el primer momento. 

Algo que me llamó mucho la atención y que percibía perfectamente desde mi afortunada posición en la grada, fue que Robert Finley comenzó su actuación con un 30/40% del aforo del recinto, que se iba llenando de forma continua pero sin gran velocidad, y conforme iba llegando la gente, no pasaban mas de un par de minutos y ya estaban dentro, algo realmente complicado de conseguir, mas aún teniendo en cuenta que esas personas no vienen a verlo a él, de ser así, habrían llegado a su hora.

Tras unos minutos de cambio de escenario salieron los de Ohio con toda su banda, algo que me molestó, pues yo tenía la fe de que harían un pequeño set los dos solos recordando sus comienzos, como harían la última vez que los disfruté en directo. Me defraudó un poco, solo un poco, pues sigo flipando después del bolo, el set list, ya que al ser un concierto suyo y no dentro de un festival, esperaba un poco más de raíz y algo menos de mainstream, pero imagino que ellos se deben a la gran masa que paga sus facturas y los puristas que nos enamoramos de ellos en sus inicios quedamos contentos con algún guiño que nos hace creernos especiales. Esto no quiere decir que no me gustara la selección de temas, hubo de todo y las más de 10.000 personas que allí estábamos no dejamos de disfrutar en ningún momento, hubieron coros apoteósicos, hubieron momentos en los que toda la grada se ponía en pie para dar rienda suelta a los instintos mas primarios frente a ritmos que te poseen y hubieron momentos íntimos y melancólicos. 


La banda es más que solvente, yo eché de menos a Eric Deaton en el bajo, pero el que hacía las veces de bassman cumplió con nota. En la guitarra solista estaba Barrie Cadogan (Little Barrie), quien está acompañando a la banda en esta gira europea y aporta mucho, personalmente estoy enamorado de la forma de tocar la guitarra de este tío y de los aportes que hace. Dan Auerbach es Dan, se quiere muchísimo en el escenario, es un frontman genial, parco en palabras y nefasto entre canción y canción, pero eso no es lo que hemos venido a ver, sin embargo, cuando la música suena se transforma en ese monstruo de escenario que es y disfruta como nadie con esa infinidad de guitarras viejas y oxidadas que va sacando canción tras canción. Patrick Carney es el 50% de The Black Keys, eso no lo puede negar nadie pues está en los créditos, y aunque mucha gente lo critica y hacen mofa sobre su aporte real a la banda, yo creo que sin él y esos cambios de tempo que aporta sin saber bien porqué, la banda no sería lo mismo, además, para hacerlo perfecto ya está el percusionista.

La conclusión es que si no los habéis visto, corred a buscar una fecha y hacerlo porque tanto Robert Finley como The Black Keys son animales de escenario con los colmillos bien afilados, la prueba es que la única foto que hice en todo el concierto es la que hay en estas líneas, antes de empezar a sonar.


Texto y Foto: Horacio Molina

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